El institucionalismo histórico y la identidad disciplinaria de la ciencia política: el rol preponderante del giro histórico

Autor: Luis Gonzalo Trigo

Correo electrónico: trigosoto@gmail.com

Reconocemos la apreciación de Gustavo Bueno (1991) de que la ciencia política no existe no por defecto, sino por exceso. Inclusive, en el neoinstitucionalismo, que vino a otorgar una identidad propia a la disciplina, se presenta un cuerpo desglosado en subcorrientes o perspectivas influenciadas por distintas áreas de conocimiento y teorías externas a la ciencia política. Sin embargo, si nos enfocamos en la subcorriente del institucionalismo histórico encontramos aportes valiosos a la unidad gnoseológica y a las formas de abordar las problemáticas del desarrollo político institucional y su dinámica de crisis, cambio y continuidad.

El neoinstitucionalismo aparece en el mundo de la investigación politológica antes que vanguardia, como una re-visión de los legados del “viejo” institucionalismo de principios de siglo XX y de los avances metodológicos empíricos del conductismo o behaviorismo de mediados del siglo pasado. El neoinstitucionalismo retoma y revalora el rol de las instituciones que habían abandonado las investigaciones ultra-tecnicistas de los behavioristas, aunque esta vez la visión normativa y legal de los institucionalistas es revisitada por una mirada más autónoma de las instituciones, éstas como unidad dinámica que interactúa en el sistema político, social y económico, más allá de su estructura legal.

Hall y Taylor (1996) nos han aportado una clasificación útil y un desglose de la corriente neoinstitucional, reconociendo al menos 3 enfoques, a saber: elección racional, el institucionalismo sociológico y el institucionalismo histórico. Éste último, más que una teoría o método en particular, hace énfasis en el estudio de la política (institucional) y el cambio social. Podemos estar de acuerdo con Peters (1999) con que el institucionalismo histórico fue virtualmente la primera versión del nuevo institucionalismo, sin embargo, considerando su novedad, aún se trabaja en definir su distintividad frente al institucionalismo sociológico y al de elección racional. A pesar de esto, podemos rescatar que los institucionalistas históricos ven a las instituciones como el legado de procesos históricos concretos. Traen las cuestiones del timing (sincronización) y la temporalidad en la política al centro del análisis del cómo las instituciones importan. Esto no quiere decir que los institucionalistas históricos no están interesados en las regularidades y continuidades en la política, sólo significa que el énfasis tiende a ponerse en el desarrollo político como un proceso estructurado y en el modo en que las instituciones emergen de conflictos históricos particulares y “constelaciones” (Thelen, 1999).

La temporalidad como centro en los estudios históricos institucionales ha conllevado a identificar e incorporar diversos modelos de análisis, entre ellos es posible destacar al menos 3: centrados en el análisis de las coyunturas críticas, critical juncture; el rol preponderante de las relaciones micro-causales de eventos particulares en una trayectoria dependiente, path dependence; y aquellos transportados desde la paleontología que otorgan a las crisis el peso neto de los procesos de cambio como es el análisis de los equilibrios marcados o punctuated equilibrium. Con todo esto, podríamos estar seguros de que el giro histórico en la ciencia política que planteó Sewell Jr. (2005) ha sido un gran avance en otorgarle una identidad a la disciplina, cuestionada epistemológicamente en toda su trayectoria formal. Los modelos de análisis desprendidos desde el neoinstitucionalismo, luego del institucionalismo histórico, nos permiten contar con herramientas para leer esquemáticamente el desarrollo institucional. Aún queda camino, transitar a la formalización y precisión metodológica para constituir un corpus robusto de estos enfoques de análisis.

Referencias:

Trigo Soto, L. G. (2016). Una revisión de los aportes del institucionalismo histórico a la ciencia política. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 7(1), 224-241. https://doi.org/10.21501/22161201.1685

Bueno, G. (1991). Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas. Ed. Biblioteca Riojana, Cultura Riojana.

Hall, P., y Taylor, R. C. R. (1996). Political Science and the Three New Institutionalism. Political Studies, XLIV, (936 – 957).

Peters, G. (1999). Institutional Theory in Political Science. The “New Institutionalism”. Bloomsbury Academic.

Sewell Jr., W. (2005). Three temporalities: Toward and eventful sociology. En W. Sewell Jr., Logics of History. Social Theory and Social Transformation (pp. 81 – 123). University of Chicago Press.

Thelen, K. (1999). Historical Institutionalism in comparative politics. Annu. Rev. Polit. Sci. (2), 369–404.

Cómo citar este texto siguiendo las indicaciones de la séptima edición de APA:

Trigo, L. G. (02 de abril de 2021). El institucionalismo histórico y la identidad disciplinaria de la ciencia política: el rol preponderante del giro histórico. Blog Fondo Editorial Universidad Católica Luis Amigó. https://editorialluisamigo.home.blog/2021/03/31/el-institucionalismo-historico-y-la-identidad-disciplinaria-de-la-ciencia-politica-el-rol-preponderante-del-giro-historico/

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