Salario emocional y coronavirus: condiciones laborales dignas y compromiso de los colaboradores ante la pandemia del siglo XXI

Autores: Juan Diego Betancur Arias, Luis Fernando Quintero Arango

Correo electrónico: cienciayacademia@amigo.edu.coluis.quinterora@amigo.edu.co

Son tiempos acelerados que dejan ver sin vergüenza las expresiones de angustia, desespero, estrés colectivo y desbalance económico, social y cultural en los individuos. La preocupación por el sostenimiento de las familias, la alimentación, una alarma política que cambia todos los días y algunos nuevos brotes de virus ya curados, enmarcan el panorama mundial ante la llegada de la pandemia a Colombia.

El virus Covid-19 (coronavirus) ha sido declarado por la OMS una pandemia. Ante este contexto global, el ser humano enfrenta grandes retos, entre ellos, la necesidad de construir formas para la adaptación y supervivencia, la consciencia emocional colectiva, el autocuidado, la ética de la solidaridad, la prosocialidad, la empatía, la amigabilidad, el mejoramiento de las condiciones para subsistir, nuevas formas para conseguir las metas laborales y el aporte productivo que como ser humano realiza a la sociedad.

Desde este análisis, las empresas como contextos sociales de desarrollo, son permeadas por las lógicas de los sistemas políticos y económicos, motivo por el cual es necesario razonar sobre las acciones que se despliegan desde la filosofía empresarial para establecer y poner en funcionamiento los modelos que permitan mitigar la alarma mundial que ha desatado el virus pandémico, proveniente de Wuhan/ China. Un diagnóstico de las relaciones humanas al interior de la empresa en estos tiempos y el rol de los colaboradores en las empresas, desde el compromiso, son significativos para definir el norte de las mismas.

Los modelos organizacionales humanizados, la acogida de experiencias sensibles por parte de la empresa con el colaborador y los estilos vanguardistas para conducir una experiencia laboral agradable, establecen que el ser humano es el actor principal de cualquier sistema o subsistema social, por ende, el bienestar, la salud, el equilibrio entre sus áreas de ajuste, sus aspectos biológicos y sus factores emocionales, son elementos que la empresa no pasa por alto, siempre y cuando tenga una concepción de hombre humanizada, empática y solidaria.

El salario emocional es un modelo organizacional que establece una cultura del trato empático, solidario, exigente, consciente y saludable. Se vinculan a esta forma de construir cultura empresarial factores y estrategias que logran que el desarrollo de las partes de la compañía esté articulado a una escala humana, donde el ser y sus necesidades, vayan más allá de los objetos productivos de la empresa (Quintero y Betancur, 2018). Los valores prosociales son el referente para el establecimiento de conductas empresariales basadas en el trato digno, la seguridad psicológica, la satisfacción laboral y la consciencia de las emociones de los colaboradores en las empresas, premisas fundamentales del pensamiento renovado de la administración que admite una empresa abierta al cambio, sensible y frágil ante cualquier eventualidad no fortuita. Las empresas colombianas vienen realizando una transformación importante acerca del concepto del trabajo, las personas agregadas a la empresa, las nuevas formas de trabajo y una reflexividad estratégica acerca de la influencia del contexto ecológico a los desarrollos de las mismas. 

El virus pandémico ha dejado al descubierto a aquellas empresas que no han empezado la apertura hacia lo humano y sus sistemas conexos; lamentablemente, son las rutas de contingencia las que se han activado para ellas en la actualidad, no el análisis profundo con perspectiva renovada acerca de los beneficios que tiene un modelo como el salario emocional en la organización.

Las empresas que ya venían adelantando la cultura del trabajo emocional y satisfactorio antes de la pandemia, claramente, son las que mejor han sabido enfrentar esta crisis de ultranza por la que pasa la aldea global, son las que ya conocen los beneficios del trabajo flexible, el teletrabajo, el trabajo por productos y compromisos, la autogestión del tiempo y la confianza que perciben los colaboradores hacia la empresa y viceversa para la fidelización y la retención del talento humano; estas empresas poseen sistemas para el trabajo sincrónico y asincrónico, en ellas no son nuevos los planes de beneficios e incentivos para aumentar la motivación en el colaborador y que así este valore lo que la empresa ofrece y aumente la productividad independendiente del lugar dónde se encuentre. Es desde esta reflexión que se sitúa el progreso de la empresa, su inteligencia, su capacidad de aprender y surgir, adaptarse a los cambios y proteger al ser humano agregado al tejido empresarial.

Las empresas y los seres humanos agregados a ellas que no dimensionaron, los que siguen sin creer, las que apenas están incursionado grandes cambios que debieron hacer parte de una cultura cotidiana, son las que peor impactadas se tornan en la actualidad, aprendizajes nuevos como el trabajo en casa, el teletrabajo, los horarios flexibles, el bienestar y la mitigación del riesgo de salud al interior de las empresas, son apenas algunos aspectos que empiezan a ser muy importantes para las fuerzas directivas empresariales de estas culturas ancladas al capitalismo salvaje.

Son las crisis sanitarias, las guerras, la involución del ser humano, lo que ha movido la consciencia de las sociedades y sus miembros a adaptarse mejor y bajo condiciones donde puedan mejorar su calidad de vida, como con la cultura del salario emocional.

Se invita a las empresas a tomar estas contingencias como una oportunidad para aperturar sus lógicas, establecer razones de cambio, realizar una dosificación de los mismos y avanzar en sus acciones de innovación para mantener la organización en una dinámica de alerta que advierta cualquier eventualidad, crisis o desajuste del sistema. 

El salario emocional como cultura empresarial saludable podría ser una de ellas, que bajo la direccionalidad de un profesional ético en el tema puede llevar a la empresa a comprender los grandes cambios que surgen en los sistemas y cómo manejarlos, cómo generar otro tipo de pertenencias a la empresa, como retornar la confianza al ser humano en sus diferentes compromisos asumidos.

Referencia

Quintero, A. L. F. y Betancur, A. J. D. (2018). Modelo de salario emocional para la fidelización de los colaboradores en la búsqueda de una organización competitiva. Revista espacios, 39(41), 8-15. Recuperado de: http://www.revistaespacios.com/a18v39n41/a18v39n41p08.pdf

Nota legal:

Jeff Hitchcock. (4 de mayo de 2018). Emotion [Imagen de Flickr]. Recuperado de https://www.flickr.com/photos/arbron/41642888695/

El contenido de esta publicación se deriva del proyecto de Tesis Doctoral Dimensiones estratégicas para la construcción de un modelo de salario emocional desde las lógicas de la gestión del talento humano y la gerencia humanizada, de autoría de Luis Fernando Quintero Arango.

Cómo citar este texto siguiendo las indicaciones de la sexta edición de APA:

Betancur Arias, J. D., y Quintero Arango, L. F. (31 de marzo de 2020). Salario emocional y coronavirus. [Mensaje en un blog] Recuperado de https://editorialluisamigo.home.blog/2020/03/31/salario-emocional-y-coronavirus-condiciones-laborales-dignas-y-compromiso-de-los-colaboradores-ante-la-pandemia-del-siglo-xxi/

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  1. Hoy, la vida nos dice que debemos romper el paradigma, en lo personal, social y empresarial. La organización que continúe centrada en las utilidades, las ventas, el crecimiento y participación en el mercado, tendrá que replantear esa posición. El fin, será que la empresa, sea liderada por GEFES (Gestores de felicidad) que tenga como identidad; pensar en el otro, en los otros, en el SER. Deseo resaltar, en este tiempo complejo que vivimos uno de los empresarios Colombianos, que cambio el paradigma. Habló, del Señor Arturo Calle y su marca. Digno de admirar la decisión tomada por un gerente visionario, que fue emprendedor hace más de 50 años y hoy piensa en el SER en el otro. Don Arturo es el Robin Hood Colombiano. Esperemos que el legado de Arturo Calle quedé en los nuevos empresarios y emprendedores, para que primero sea valorado el otro, el SER.

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